LUCHA DE CLASES:

EL CAPITALISMO AL DESNUDO

La segunda semana de julio comenzó con una clase práctica magistral, de lo que es el clasismo y la lucha de clases, entregada nada menos que por las y los vecinos de la rotonda Atenas en las condes.

Los programas matinales, diarios, noticieros de radio y TV se llenaron de análisis sobre la realidad social en Chile, como si lo que ocurrió en las Condes ese día lunes, fuera un fenómeno reciente nunca antes visto por estas latitudes.

A pesar de que este nuevo show mediático de la prensa nacional no hace más que seguir ocultando la realidad que vivimos, es interesante que la protesta de unos pocos burgueses temerosos de compartir privilegios con gente que no consideran sus iguales, haya desnudado lo que nosotros venimos denunciando hace rato, la lucha de clases no es un invento de viejos políticos marxistas, es una realidad patente, clara, viva y vigente en nuestro país.

Claro que ninguno de los medios de comunicación que analizó el caso de las viviendas sociales en las Condes, relacionó las políticas neoliberales extremas con la extrema desigualdad social que se vive en el país, como si la falta de oportunidades para la clase trabajadora, no fuera una causa lógica del sistema político económico excluyente que se impuso por la fuerza hace más de 40 años.

Nada se habla de los trabajos precarios y el sueldo mínimo vergonzoso que tenemos, de la falta de un verdadero sistema previsional, del deterioro intencionado de los sistemas de educación y de salud públicos, para favorecer el desarrollo del negocio privado en esas áreas.

Nadie menciona que dentro de las razones importantes que hacen que la gente quiera vivir en las Condes sin compartir ese espacio, está el hecho que en este sector tienen todo lo que en las demás comunas falta, como por ejemplo una buena infraestructura pública y otros servicios como la salud o educación municipales. Porque los que se entregan acá a los vecinos, sabemos que no son iguales a los de otras comunas con menos ingresos.

En el lenguaje de los “rostros” de la prensa nacional aparecieron términos como plusvalía, segregación, desigualdad y otros conceptos que normalmente la mayoría de la gente asocia al discurso político de la vieja izquierda, esa que ya no está ni en el parlamento ni en ningún otro espacio de poder, sólo en las organizaciones sindicales clasistas.

A muchas personas que iniciaron o terminaron su formación escolar después del año 73, el término lucha de clases les puede sonar como algo negativo, extraño y hasta peligroso. No han sido en vano los esfuerzos para alejar a la clase trabajadora de su historia y de su propia identidad, desde los tiempos de la dictadura hasta los gobiernos patronales que vinieron después.

Para quienes no hemos tenido formación política pero queremos saber qué significa este término, si somos capaces de superar prejuicios o miedos aprendidos y alimentados por décadas, internet ofrece muchas alternativas para conocer de qué se trata. Desde la muy simple Wikipedia hasta portales más especializados. Si buscamos con paciencia encontraremos algunas definiciones como esta:

“La lucha de clases es un fenómeno que se refiere al eterno conflicto entre las dos clases sociales existentes, entre los que producen y los que no producen, entre los que sin trabajar se adueñan de la producción y excluyen a los que trabajan, entre explotadores y explotados; históricamente entre amos y esclavos, patricios y plebeyos, terratenientes y campesinos, burgueses y proletarios, ricos y pobres, entre depredadores y presa, entre el 1% de la población y el 99%.” * https://ssociologos.com/2012/10/31/que-es-la-lucha-de-clases/

Este conflicto entre clases está lejos de terminar en Chile, como lo demostró la protesta en la rotonda Atenas, ahora lo que nos queda como clase trabajadora es seguir levantando la organización clasista, una organización sindical que no transe en la lucha por conseguir un cambio profundo de políticas públicas, que nos den entre otras cosas, estabilidad laboral y sueldos que permitan desarrollar una vida digna y también que la distribución del ingreso del Estado permita a todos los barrios de las grandes ciudades del país, tener la infraestructura y servicios que tienen comunas como las Condes.

Boletín N° 28