LA HAYA Y EL ANIVERSARIO DE LA ÚLTIMA JUGADA DEL PINOCHETISMO:

Octubre comenzó con una primera semana agitada y cargada de noticias que tuvieron gran repercusión en los medios de comunicación nacionales.

Una de ellas sin duda fue el fallo de la corte internacional de justicia de La Haya que nuestras élites gobernantes esperaban con cierto grado de incertidumbre por el resultado y que a poco andar, se convirtió en una seguidilla de discursos nacionalistas y triunfalistas que inundaron todos los medios de comunicación nacionales.

Se escucharon las más diversas opiniones desde las más informadas y sensatas hasta las más delirantes y xenófobas, lo cierto es que el sueño de la integración real y en serio de América Latina -al menos en esta parte de la región- ahora se ve cada día más lejano.

En ese contexto de triunfalismo post fallo de la C.I.J., uno de los matinales de la TV abierta, en un ambiente triunfalista y distendido, presentó al agente chileno en La Haya -Claudio Grossman- quien hablo de su pasado como exiliado en Holanda por ser militante del Mapu, situación que no impidió que como abogado que alguna vez defendió causas de derechos humanos, accediera a representar a la UDI, cuando ésta pidió Al gobierno Argentino la extradición de Galvarino Apablaza. Grossman se mostró como otro ejemplo de los ex militantes conversos, como el renunciado Rojas y el canciller Ampuero. Ejemplos que se han hecho tan comunes en nuestro país en estos últimos años y que más bien parecen ser parte de una campaña permanente por blanquear el oscuro pasado de la dictadura que vivimos en el país.

Después de la euforia del triunfo en la corte, se supo una de las noticias que fue una verdadera sorpresa la semana pasada –el anuncio de la conmemoración de los 30 años del plebiscito del 88- en la moneda con el gabinete de Piñera.

El mismo día en que la central clasista de trabajadores y trabajadoras, se reunió en la tarde para conmemorar a las y los dirigentes de la Clase -en la romería del Cementerio General- este gobierno de derecha convocó a un acto de conmemoración de la fecha, claro que sin la concertación y los otros que se colaron después a la repartija de cargos

¿Y POR QUÉ DEBIERA PARECER EXTRAÑO ESTE ACTO DE CONMEMORACIÓN DE CHILE-VAMOS?

¿Acaso a la distancia no parece que el triunfo del NO en el plebiscito de 1988, fue la mejor jugada de los partidarios de la dictadura?

Mientras algunas y algunos porfiados se jugaban la vida para hacer ingobernables los días del dictador, otros con apoyo del Departamento de Estado Norteamericano, planeaban la salida por la vía del plebiscito, pactada con la naciente concertación y la derecha política detrás de los milicos.

De esta forma aseguraron la permanencia del régimen político-económico y todas sus profundas reformas estructurales hechas a punta de bayoneta y que le han permitido a la élite civil detrás del golpe, enriquecerse en forma obscena y sin ningún freno.

Así evitaron la creciente presión social y una probable desestabilización violenta del régimen, que se habría generado de quedarse el dictador más tiempo en el sillón presidencial.

Sí vemos más profundamente, este acto de la derecha por conmemorar el triunfo del NO en ese plebiscito, ya no parece tan extraño.

Porque si empezamos a contar cuantas de las reformas profundas que se hicieron durante la dictadura, todavía están vigentes y nos siguen perjudicando como clase trabajadora, la alegría de la derecha no podría estar más justificada.

Veamos brevemente un repaso del listado de los llamados pilares de la dictadura:

Plan laboral y subcontratación, reforma del sistema tributario, reforma del sistema de salud, desnacionalización del cobre, creación de las AFP, reforma del sistema bancario, privatización y abandono de la educación, privatización del agua, fomento de la explotación forestal, constitución del 80 que consagra el Estado subsidiario.

No hay dudas que el modelo socioeconómico de la dictadura cívico militar, goza de buena salud y en algunos casos ha sido defendido y mejorado por los gobiernos de la concertación y nueva mayoría.

Finalmente podemos concluir que al parecer la alegría sí llegó para la clase política y el gran empresariado, pero no para las trabajadoras y trabajadores de Chile.