ZONAS DE SACRIFICIO AMBIENTAL: ENFERMAR Y MORIR DE CAPITALISMO.

 

ADVERTENCIA:

EL CAPITALISMO ENFERMA Y MATA

 

Parece muy exagerado decirlo así, pero esa debiera ser una señalética presente en los caminos de ingreso a muchas regiones del mundo y también de Chile.  Con los episodios de crisis medioambiental de los últimos meses en la quinta región, quedó muy claro para la opinión pública que -sin importar los costos para la salud de las personas-  el modelo capitalista que los gobiernos imponen  en Chile, sin ningún tipo de remordimientos, ha priorizado el fortalecimiento de los grupos económicos que dominan el país por sobre la vida y salud de las personas.

Definir las zonas de sacrificio medio ambiental en el país, pasó a ser una sentencia fatal, porque esta acción en la práctica significaba condenar a los habitantes y a todo el medio natural de esas “zonas de sacrificio”, a una lenta muerte por la contaminación con desechos industriales.

Según algunos medios informativos, el término en cuestión aparece por primera vez en el siglo pasado, en el periodo de la Guerra Fría que enfrentó a los EEUU y la Unión Soviética. Hoy es utilizado para referirse a determinados territorios, habitados por comunidades pobres y sin acceso a los beneficios derivados de la explotación de sus recursos.  Territorios que son intervenidos sin ningún tipo de regulación y que producto de esta explotación dañan en forma irreversible el medio ambiente y la salud de sus habitantes.

El término ha entrado otra vez al debate en Chile, desde que nuevamente este 2018 detonara la crisis por contaminación en Quintero y la posterior protesta ciudadana. Las autoridades en los primeros momentos, reaccionaron con cierta lentitud visitando la comuna y entregando discursos con promesas de solución al largo plazo.

Por momentos se les veía bastante más preocupados por desviar la atención pública de los lazos de amistad de Piñera y la ministra del medio ambiente con Fernando Barros, que por dar una respuesta a la emergencia ambiental. Este personaje fue el histórico abogado de Sebastián Piñera y la familia Pinochet, además es el presidente del directorio de una de las empresas contaminantes de la zona –Oxiquim- y fue socio, durante 17 años, del esposo de la ministra Schmidt.

Lo que está pasando ahora en la quinta región viene ocurriendo por años en Mejillones, Tocopilla, Huasco y Coronel que junto a Puchuncaví y Quintero son algunas de las zonas de sacrificio del país.

La indiferencia de los gobiernos de turno frente al daño de la población, se suma a su incapacidad para exigir a las empresas estándares de operación que  aseguren un ambiente limpio. De esta forma han transformado a estas zonas en unos verdaderos guetos, donde simplemente a todos sus habitantes -sean trabajadores o no de las empresas contaminantes- se les condena al envenenamiento crónico con metales pesados u otras sustancias toxicas, con secuelas muy graves para su salud y la de sus hijos e hijas.

Se debe recordar que en el año 2011- en el primer gobierno de Piñera- en el caso de contaminación de la escuela La Greda, de Puchuncaví, se detectó la presencia de arsénico y plomo en la sangre de los alumnos. La solución que dio el gobierno en esa época, fue trasladar la escuela a dos kilómetros de las fuentes contaminantes, pero aparentemente nada se hizo respecto a controlar los procesos de producción en las empresas que emiten esos tóxicos, porque este 2018 todavía no está claro cuál o cuáles instalaciones son las responsables de la última crisis ambiental.

Lo que está muy claro es que estos lugares se transforman en zonas donde las actividades como la agricultura y la pesca tradicionales, se han visto seriamente afectadas al punto de casi terminar con ellas, porque no es solo la calidad del aire la que se ve afectada, también los suelos y el océano son dañados en forma irreparable y permanente.

Que los procesos industriales en las zonas de sacrificio producen sustancias dañinas para la salud ya nadie tiene como negarlo. Codelco misma lo reconoce en su página, en relación a la planta de Ventanas*, situación que es muy coherente con las denuncias que por años vienen haciendo sin ser escuchados, organizaciones ambientalistas y algunos profesionales de la salud como el Dr. Andrei Tchernitchin toxicólogo de la U. de Chile.

En estos lugares hay un comprobado aumento de las enfermedades respiratorias como asma y bronquitis, junto a malformaciones congénitas, dificultades de aprendizaje y diversos tipos de cáncer.

Con el agravante de que el Estado entrega la misma cobertura de salud deficiente, que en otras regiones menos contaminadas.

Es indignante que por decreto el Estado deje a miles de personas expuestas no solo a una mala calidad del aire o la destrucción de su entorno natural, sino también a la pérdida de sus medios de sustento tradicional como la pesca o la agricultura. Pero más indignante es saber que los gobiernos conocen de antemano los efectos graves en la salud para quienes tienen la mala suerte de vivir allí.

TRATADO DE ESCAZÚ

Este año Piñera en su discurso a la Asamblea General de las Naciones Unidas, hizo referencia a los problemas medio ambientales del país, mencionando incluso la crisis en zonas como Quintero y Puchuncaví. Pero sin embargo en esa misma ocasión su gobierno NO firmó el tratado de ESCAZÚ, tratado que tiene gran importancia para países como el nuestro, sometidos a una explotación sin freno de los recursos naturales.

Este acuerdo impulsado y liderado por Chile y Costa Rica en el año 2012, consiste básicamente en garantizar tres pilares fundamentales para la resolución de conflictos medioambientales en América Latina y el Caribe.

-Derecho a la información ambiental para toda persona, junto a la obligación de las instituciones de mantener sistemas actualizados para entregarla y que estén disponibles de forma progresiva.

-Derecho a la participación pública de los procesos de toma de decisiones ambientales. Garantiza mecanismos de participación en proyectos que puedan tener impacto negativo sobre el medio ambiente. Eso incluye participación ciudadana directa y temprana, 18 meses antes de que las empresas presentes sus estudios de impacto ambiental.

-Consagra el acceso a la justicia ambiental. Acceso a instancias judiciales y administrativas para impugnar y recurrir decisiones u omisiones que puedan afectar el ambiente. Además, establece medidas de protección para los defensores medioambientales y compromete a los países a desarrollarlas. Adicionalmente, los países signatarios serán supervisados por la CEPAL, a quien deben emitir informes.

Sin ser muy mal pensados, es legítimo pensar que estos tres pilares en los que se sustenta el tratado de ESCAZÚ, no le convienen a los dueños de las empresas que han arruinado zonas como Quintero y Puchuncaví. Por una parte porque las comunidades tendrían el derecho, a conocer los proyectos industriales con su impacto ambiental y rechazarlos si no son satisfactorios. Por otra parte las empresas que envenenan el ambiente sin cumplir las normas, podrían terminar demandadas en tribunales.

Este tratado además, al establecer medidas de protección para los defensores medioambientales y comprometer a los países firmantes a preocuparse de su desarrollo, permitiría recurrir de protección en tribunales, antes de que ocurran crímenes atroces contra dirigentes que defienden su medio ambiente. Como ocurrió en Chile con Macarena Valdés en la Araucanía  o con Alejandro Castro Dirigente del sindicato de pescadores artesanales C 24 de Quintero.

SE POSTERGA LA FIRMA

Mala señal da este gobierno y su Cancillería a la comunidad Latinoamericana, cuando posterga la firma de un tratado en el que se trabajó por años, como país impulsor de la idea.

Algunos dicen que se rechazó la firma del tratado de Escazú por el  conflicto de ese momento con Bolivia y la demanda en la Haya, pero es claro que los capitalistas tampoco quieren a las comunidades empoderadas, interviniendo en el modelo económico extractivista con que se amasan las fortunas de los dueños de Chile.

Además, toda la institucionalidad que tenemos en el país para resolver los temas medio ambientales – incluido el ministerio- tendrían que empezar a cumplir de verdad su rol y dejar de ser organismos de adorno, que hoy día no son capaces ni siquiera de identificar cuáles son las fuentes de contaminación en Quintero.

Como decíamos en el boletín CIUS,  en estas zonas de sacrificio ambiental se enferma y se muere de capitalismo sin que el Estado de Chile o la justicia intenten cambiar la situación.

 

 

Fuentes :  * http://www.codelcotransparente.cl/codelcotransparente/contenido/ventanas_fundiciones.html 

http://www.eldesconcierto.cl/2018/08/27/el-vinculo-de-la-ministra-de-medio-ambiente-y-sebastian-pinera-con-una-de-las-empresas-termoelectricas-en-quintero/  

http://www.geologia-ambiental.cl/blog/las-zonas-de-sacrificio-ambiental-o-zonas-de-exclusion-en-chile/

http://www.elmostrador.cl/noticias/pais/2018/08/24/nube-toxica-en-quintero-greenpeace-lo-cataloga-como-el-chernobil-chileno-y-gobierno-paraliza-fuentes-contaminantes/

http://www.elmostrador.cl/noticias/pais/2011/07/29/escuela-la-greda-cerrara-definitivamente-tras-confirmarse-presencia-de-arsenico-y-plomo-en-los-ninos/

https://radio.uchile.cl/2017/10/16/enfermedades-por-contaminacion-un-desafio-de-la-salud-publica/